El baile del príncipe

La noche es preciosa y estoy tomando una piña colada con unos cacahuetes salados. Un cantante en directo interpreta “Extraños en la noche”. Se está bien y no apetece dormir. El camarero me trae otro platito de Manises. A mi lado hay un matrimonio elegante. Delgados...

No se puede cambiar todo de un día para otro, pero la esperanza es un sueño que se derrama como un aire fresco que impregna con su limpieza la melancolía que llena los bancos vacíos de los templos.

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